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martes, 4 de mayo de 2010

Una de vinos...

A mí la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera siempre me ha hecho pensar en el vino. Veo gente bailando, disfrutando, comiendo, bebiendo... cada uno como puede, en familia, con amigos, conocidos o en excursiones, pero la realidad es que se respira unos aromas de alegría inconfundibles, que sólo podemos vivir en este tiempo, en este lugar y con aquellas compañías.
A la alegría, feria; a la feria, amigos; y a los amigos, vino. Una pescadilla que se muerde la cola. Para que estos días disfrutemos más de este licor tan nuestro quiero hablar esta semana en “De Jerez y su frontera” de todos aquellos caldos que componen la gama Xerez-Sherry, es decir de aquellos vinos hechos por y para Jerez.

MANZANILLA: La manzanilla es un vino que se cría en las bodegas de la ciudad española de Sanlúcar de Barrameda, bajo el control del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda. Las características especiales de este vino son el resultado del proceso de crianza bajo flor a que es sometido. Es un vino muy pálido, de aroma punzante característico, ligero al paladar, seco y poco ácido, con una graduación que hasta hace unos años oscilaba entre 15,5 y 17% de alcohol en volumen. Actualmente la manzanilla tiene 15 grados de alcohol. Es el más ligero de todos los vinos del Marco de Jerez, ideal para acompañar el aperitivo.

FINO: El fino es un vino generoso, propio del Marco de Jerez y de Montilla-Moriles. Su color es oro pálido, sabor es seco y es muy aromático. Su graduación alcohólica es de alrededor de 15 grados. Se debe beber muy frío. La variedad de uva que se utiliza para la elaboración de este vino es la Palomino. Es ideal como aperitivo y para acompañar jamón, mariscos y otras tapas.

AMONTILLADO: El amontillado es un vino generoso propio del Marco de Jerez y de Montilla-Moriles. Por sus características enológicas se halla entre el fino y el oloroso. Su nombre proviene de la región vitivinícola de Montilla, porque esta clase de vino se inventa ahí en el siglo XVIII. Aunque se embotella bajo el nombre castellano, en el Marco de Jerez suele nombrarse como amontillao, en dialecto andaluz.

OLOROSO: El oloroso es un vino generoso propio del Marco de Jerez y de Montilla-Moriles. Obtenido a partir de la uva palomino, es un vino de color oro oscuro, realmente aromático y con mucho cuerpo, seco o ligeramente abocado y con una graduación alcohólica de entre 18º y 20º, llegando los muy viejos a los 25º. Hoy en día existen olorosos menos secos incluso dulces.

PALO CORTADO: El Palo cortado es un vino propio del Marco de Jerez. Es un vino generoso de entre 17 y 22º de graduación alcohólica. Su color es caoba brillante, su aroma avellanado y su paladar seco. El Consejo Regulador de Jerez lo denomina como un vino que conjuga la nariz fina y elegante del amontillado con el la estructura en boca del oloroso.

PALE CREAM: El Pale Cream es un vino generoso de licor propio del Marco de Jerez y de la zona Montilla-Moriles obtenido a partir a partir de una mezcla de vino seco y vino dulce. Su graduación alcohólica es de entre 15,5 y 22º. Su color habitual es oro pálido. Se trata de un vino especialmente indicado para el aperitivo, acompañando las tradicionales tapas. La temperatura de servicio es entre 12 y 16º.

MEDIUM: El Medium es un vino dulce generoso de licor, propio del Marco de Jerez y otras denominaciones de origen andaluzas. Se obtiene a partir de una mezcla de vino seco y vino dulce; por ejemplo Pedro Ximénez y un vino oloroso como el amontillado. El resultado es un vino de color ámbar a caoba claro, con un aroma atenuado y paladar ligeramente dulce y almendrado. Su graduación alcohólica es de entre 15 y 22º.

CREAM: De aspecto obscuro, olor dulzón que evoca a olores de pasa y a uvas negras muy dulces, el gusto es paladar dulce y cremoso -de ahí de Cream-. Este vino es ligeramente más dulce que el Pedro Ximénez y algo más alcohólico que éste, por lo que se emplea para acompañar un postre... tartas, cremas o helado.

PEDRO XIMENEZ: El Pedro Ximénez o pedrojiménez es un vino generoso dulce propio del Marco de Jerez y de Montilla-Moriles. Está hecho con uva Pedro Ximénez. El vino se realiza a partir de pasas de uvas Pedro Ximénez que han sido secadas al sol. Es un vino para tomar acompañando a postres, su sabor dulce intenso puede intensificar el sabor de cualquier postre dulce.

MOSCATEL: El vino moscatel es un vino dulce natural, procedente de la uva moscatel, muy madura y soleada, cuyo mosto se somete a fermentación alcohólica parcial. Su graduación Baumé oscila entre los 10 y 20 grados. El vino producido a partir de ella posee el perfume floral característico floral que tiene esta variedad de uva, debido a ciertos aceites esenciales que hay en la parte próxima a la película del grano, y que lo diferencia de los demás vinos dulces.

miércoles, 28 de abril de 2010

Historia de una Feria Jerezana

Si observamos la evolución de la ciudad, desde que fuera tomada por Alfonso X el Sabio en 1255 hasta bien entrada la época del dominio cristiano a finales del siglo XV, queda de manifiesto la importancia de unas ferias en Jerez que se empezaron a celebrar allá por finales del cuatrocientos, con una intención meramente comercial, a las cuales asistían comerciantes de multitud de procedencias. Fue este monarca conquistador quien otorgara a Jerez el Privilegio de organizar dos ferias anuales, una en el mes de Abril y otra en el mes de Septiembre, en el año 1282.

Un documento del 13 de Septiembre de 1481 nos detalla el lugar donde acaecieran por aquel entonces estas fiestas, en la calle Feria, desde la Puerta Real (actual calle Consistorio) hasta la calle Francos, pasando por las Plazas de la Yerba y Plateros. Los vecinos debían poner lumbres en sus puertas tras el toque de la campana del alguacil, de lo contrario se les sancionaba con el tributo de doce maravedíes. El documento también hace mención a un Salvoconducto destinado a los feriantes, que reseñaba que durante el durante el transcurso de la fiesta mencionada y tres días adicionales no se les podía detener ni embargar bienes en compensación por las deudas que tuvieran con la Corona u otra persona, salvo que se produjese la misma en los días del festejo.

La feria de Jerez ha ocupado, a lo largo de su historia, multitud de localizaciones, la calle Feria, ya mencionada, el arrabal de Santiago, extramuros del convento de la Merced, e incluso en los al rededores del Alcázar tenía lugar la llamada Feria de Mayo, para venta y exposición de lozas y manufacturas.

Hablar de la feria de antaño implica detenernos en el papel importantísimo que juega en estas fiestas la figura del caballo jerezano, animal por el que se conoce la ciudad de Jerez internacionalmente, incluso antes de la fama que adquiriera con el vino. Es normal que en este tipo de festejos se enraizaran juegos hípicos y taurinos, de herencia medieval, en el siglo XVI en la Plaza del Arenal, muy próxima al recinto ferial de aquel entonces. De hecho, es la devoción del jerezano por tan espectacular animal la que propiciara la celebración de la Semana del Caballo a mediados del siglo XIX, semilla de la actual Feria del Caballo. En 1868, con la Feria con un marcado carácter equino y ganadero, se estableció el “Hato de la Carne” que en 1872 pasó a ubicarse en la playa de San Telmo y más tarde, en 1876, en la Cañada de Caulina, primera feria con alumbrado.

Es en 1902, siendo alcalde Julio González Hontoria, cuando se estudia la posibilidad de trasladar esta feria de ganados a unos terrenos propiedad del consistorio, aledaños del Paseo de Capuchinos, donde se construiría un gran parque, inaugurado el 14 de Septiembre. Al año siguiente se proyecta el primer trazado conformado por dos ejes principales, la Avenida de las Palmeras y la Calle Real. Se permite, además, la posibilidad de construir casetas permanentes por parte de particulares o sociedades. Dicho trazado ha sufrido varias modificaciones hasta alcanzar el diseño actual.

Parque González Hontoria que cada año se viste con las mejores galas, entre farolillos, bombillas y lunares, para lucir un aspecto de festejo, que habla de la grandeza del caballo, del fino, de nuestra feria y como no, del pueblo de Jerez, que con su fiesta se engalana, viviendo 8 días de ensueño. Que resuenen las sevillanas, las castañuelas y el flamenco en el cielo de Jerez, porque esta semana sobrevuela el Real un duende de picardía y jovialidad que imprime a nuestra fiesta un color y un carácter especial. Esta es la Feria del Caballo.